Post 8 – Cierre y reflexión fina

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Con esta entrada cierro la bitácora que he mantenido durante mi participación en el programa WPCredits. A lo largo del proyecto fui documentando distintas etapas, desde mi acercamiento inicial a la comunidad de WordPress hasta la consolidación de mi contribución en el área de Photos.

Al comenzar, veía el proyecto principalmente como una actividad académica que debía desarrollar de manera ordenada y completar dentro del tiempo establecido. Sin embargo, conforme avancé, la experiencia fue tomando un significado diferente. Más que limitarme a cumplir una serie de requisitos, tuve que aprender a desenvolverme dentro de un proyecto real, utilizar plataformas externas, seguir lineamientos que no habían sido creados específicamente para una tarea universitaria y aceptar que parte del resultado dependía de procesos de revisión realizados por otras personas.

Finalmente completé mi aporte de 30 fotografías al WordPress Photo Directory, pero considero que el resultado más importante no fue únicamente alcanzar esa cantidad. El proyecto también me permitió comprender mejor qué implica participar en una comunidad de código abierto y qué responsabilidades existen cuando se publica contenido para que pueda ser utilizado por otras personas.

Un proyecto universitario distinto de todos lo demás

Lo más interesante acerca de este proyecto es que usualmente en la universidad acostumbro a realizar proyectos con una estructura más formal y cuadrada, preparar un documento, una aplicación o presentación, se entrega al profesor y la actividad termina después de recibir una calificación.

En cambio esta vez existía una diferencia importante, lo que estaba haciendo tenía una presencia fuera del aula. Las contribuciones pasaban por un proceso externo de moderación y podían quedar

disponibles públicamente dentro del ecosistema de WordPress.

Esto cambió mi manera de trabajar. Saber que el contenido podía ser visto y utilizado por otras personas hizo que prestara más atención a detalles que quizá en otra situación habría considerado secundarios.

También tuve que aprender a aceptar que no todo el proceso estaba bajo mi control. Podía preparar una fotografía cuidadosamente, pero la decisión de aprobarla correspondía a los moderadores. Y en algunos casos ciertas fotos como las que se mostraron en el Post 5 no fueron aprobadas y debí buscar alternativas y aprender de los errores.

Aprendizajes más importantes adquiridos en el proceso de contribuir al WordPress Photo Directory

1- Lo que aprendí sobre planificación

Uno de los aprendizajes más útiles fue que una buena planificación debe tener espacio para los imprevistos.

Al principio parecía razonable utilizar fotografías que ya tenía disponibles. Durante buena parte del proyecto esto funcionó, pero en la etapa final descubrí que depender completamente de mi colección personal podía convertirse en una limitación.

Cuando todavía faltaban seis fotografías, tuve que cambiar el plan, buscar un lugar adecuado y realizar un viaje para producir material nuevo. Esa situación me hizo comprender que una planificación no debe verse como algo rígido.

En lugar de considerar el cambio como un fracaso del plan original, aprendí a verlo como una adaptación necesaria para alcanzar el objetivo.

2- Aprender a evaluar mi propio trabajo

Otro cambio importante fue la manera en que comencé a evaluar mis fotografías.

Al inicio existía una tendencia natural a seleccionar imágenes simplemente porque me gustaban o porque estaban asociadas con algún viaje o recuerdo. Conforme avancé, tuve que separar ese valor personal de la utilidad de la fotografía como contribución.

Esto implicó aprender a descartar imágenes.

En algunos casos la fotografía me gustaba, pero era demasiado parecida a otra que ya había utilizado. En otros, el archivo no tenía las características adecuadas o aparecían elementos que podían generar problemas.

Aprender a eliminar una opción que personalmente me gustaba para seleccionar otra más apropiada fue una parte importante del proceso.

Esta forma de evaluación también tiene relación con mi carrera. En desarrollo de sistemas no siempre la primera solución que uno crea es la mejor, y muchas veces es necesario revisar el propio trabajo con criterios más objetivos.

¿Qué haría distinto?

Si tuviera que empezar nuevamente, organizaría el trabajo desde el principio siguiendo un proceso que me facilite todo el resto del proyecto.

En primer lugar, crearía desde la primera semana una carpeta exclusiva para el proyecto, separando fotografías candidatas, fotografías descartadas, archivos enviados, evidencias y contribuciones aprobadas. La organización que fui desarrollando funcionó, pero surgió progresivamente. Haber definido esa estructura desde el inicio habría simplificado varias tareas posteriores.

También establecería una reserva de fotografías. En lugar de identificar únicamente la cantidad necesaria para completar el objetivo, intentaría tener una cantidad mayor de imágenes disponibles como respaldo. De esta manera, si alguna fotografía presenta un problema técnico o resulta demasiado similar a otra, podría sustituirla sin tener que improvisar como sucedió en la recta final del proyecto, donde tuve que planificar un viaje a última hora para conseguir nuevas fotos.

Otro cambio sería realizar nuevas sesiones fotográficas desde etapas más tempranas. Inicialmente trabajé casi exclusivamente con material que ya tenía. Después de la experiencia de la etapa final, considero que habría sido interesante combinar desde el inicio fotografías antiguas con imágenes tomadas específicamente para el proyecto.

Finalmente, con el paso de las semanas descubrí que detalles como por qué descarté una fotografía, qué archivo original utilicé o qué versión había enviado podían ser útiles posteriormente al preparar las entradas de la bitácora.

¿Qué me llevo de esta experiencia?

Es importante aprender a trabajar siguiendo requisitos externos y no solamente criterios propios. El segundo es mantener suficiente flexibilidad para cambiar una estrategia cuando aparecen problemas inesperados. El tercero es comprender el valor de documentar decisiones y resultados durante el proceso, en lugar de intentar reconstruirlos únicamente al final.

También me llevo una mayor confianza para participar en comunidades tecnológicas. Antes podía parecer que era necesario tener un conocimiento muy avanzado antes de aportar algo. Esta experiencia me mostró que también se puede comenzar con contribuciones pequeñas y aprender progresivamente cómo funciona la comunidad.

Reflexión final

Al iniciar el proycto no esperaba terminar planificando un viaje específicamente para completar una colección de fotografías destinada a una comunidad de software libre. Esa situación resume bastante bien cómo fue evolucionando el proyecto.

Lo que comenzó como una tarea académica terminó requiriendo decisiones reales, organización, adaptación y trabajo fuera de las actividades que había previsto inicialmente.

Completar las 30 fotografías representa el resultado visible del proyecto, pero considero más importante haber experimentado directamente cómo una contribución individual puede integrarse dentro de una comunidad mucho mayor.

También me parece significativo que las fotografías no fueron creadas para permanecer únicamente como evidencia de una calificación. Ahora forman parte de un espacio en el que pueden ser encontradas y utilizadas por otras personas.

Con esta entrada cierro mi bitácora de WPCredits con una visión de WordPress bastante diferente a la que tenía al comenzar, no solamente como una herramienta para construir sitios web, sino como una comunidad en la que personas con habilidades muy distintas pueden aportar algo útil.